Revoquemos a Peñalosa

El eterno Día de la Marmota de la izquierda colombiana (versión revocatoria)

Por: Germán Molano

Twitter: @gdmolano

Martes 9 de Mayo, la séptima, el Camino Real se ilumina con antorchas, una marcha cívica reclama la validez de su ejercicio de participación ciudadana. Emocionante pero predecible y virtualmente intrascendente, es un capitulo mas del ciclo perenne de la izquierda colombiana en su lucha reivindicativa contra el establecimiento. Me recuerda esa película de los 90 protagonizada por Bill Murray, el Día de la Marmota, donde un meteorólogo frustrado por la rutina queda atrapado en un aburrido pueblo viviendo el mismo día una y otra vez. Y aunque la analogía parezca rebuscada basta mirar la historia reciente de movilizaciones sociales con tinte de izquierda y como han terminado al momento de enfrentar al estado colombiano. No es sorpresa que se repita la misma situación, una y otra vez. La gente cumple su labor confiadamente y los lideres de una u otra manera terminan enredando la causa, comprometiendo la efectividad de la movilización. Al parecer la revocatoria no parece ser la excepción.

En esta ocasión el pecado radica en un asunto procedimental de justificación de la revocatoria. Y aunque parezca un asunto menor, no es para nada despreciable y mas conociendo la historia legal reciente, que indica que los actuales representantes del estado colombiano no han escatimado esfuerzo legal alguno para coartar la efectividad de la ley de participación ciudadana. El mismo gobierno de una u otra manera ha encontrado la manera de que esta ley sea inoperante o se convierta en un suplicio aplicarla para la ciudadanía. Las leguleyadas por tradición, hacen parte esencial de las herramientas de primera mano para evitar oposición en la aplicación de políticas publicas impopulares. Entonces la pregunta del millón es: porque si esto que es tan evidente estaba en el horizonte ¿Porque no se tubo presente al momento de formular la exposición de motivos de la revocatoria del comité de Unidos Revocamos a Peñalosa?

Si formular esa pregunta es difícil (y obtener respuestas concretas peor aun) las que siguen al parecer hacen parte de lo surreal: ¿Porque nadie a asumido la responsabilidad? ¿Porque se sigue haciendo un ejercicio de negación de la realidad de cara a las bases?

Ahí empieza la conclusión de otro Día de la Marmota de la izquierda colombiana, sin lecciones aprendidas, con las mismas consecuencias, con los mismos resquemores y por supuesto los mismos lideres.

Comienza de nuevo el Día de la Marmota de la izquierda y no tiene la música de fondo de Cher como en la película, la música de fondo son los medios de comunicación que a una sola voz claman que la revocatoria es un reclamo tardío de las elecciones perdidas del 2015, una argucia de la izquierda capitalina. Y como respuesta la izquierda no escatima oportunidad para dejar ver el tinte de sus reclamos impregnados en lenguaje de izquierda reivindicativo. Tanto es así que habiéndose inscrito 4 comités, con 3 activos y uno reuniendo indiscutiblemente a toda la izquierda, la revocatoria en general esta siendo rotulada como un asunto exclusivo de la izquierda. Cuando es obvio que hay gente de todas las tendencias, verdes, apolíticos, peñalosistas arrepentidos, etc. ¿Porque pesa tanto el discurso de izquierda en un asunto de participación ciudadana? ¿No cabe la posibilidad de moderar eso? ¿No es posible que así como ese discurso aglutina también puede dividir?

Otro Día de la Marmota comienza, sumado al sonido de estigmatizacion de los medios, la poca auto-critica, la reincidencia en un mensaje que de pronto no aglutina, se suma los intereses políticos que nada tienen que ver con la revocatoria. La carrera presidencial ya empezó y es inocultable que Bogotá es pieza fundamental en el ajedrez político de cara al 2018. Desde la perspectiva de un político profesional el movimiento social generado alrededor de la revocatoria plantea un escenario gana-gana, sin importar cual sea su desenlace. Por tanto pensar que la asociación del movimiento ciudadano a un precandidato trae ventajas es un error de planteamiento, porque no se comparte la misma suerte.

Uno de los nombres mas asociados injustamente a la revocatoria es el del ex-alcalde Petro a el le cabe una mención especial en el Día de la Marmota porque él y su equipo legal tienen conocimiento enciclopédico de como evitar una revocatoria y a la fecha ese saber no se ha traducido en experiencia legal para revocar al actual alcalde.

Sorpresa! comienza otro Día de la Marmota, la defensa legal del alcalde, emprendida por Sierra Porto puede que se saque una que otra sorpresa del sombrero. Pero al final el agua deberá volver a su cauce. Aunque parezca lo contrario la defensa del alcalde esta planteada mas para hacer tiempo que para acabar la revocatoria. Por el momento que vive la ciudad es difícil esquivar la cita con las urnas. Si ese es el panorama ¿porque los planteamientos de estrategia legal se la ponen fácil a la alcaldía para empantanar legalmente el proceso? Al parecer el afán de protagonismo de algunos les nubla la inteligencia y no les permite ver que el objetivo no es reforzar un discurso, sino REVOCAR AL ALCALDE!!

Como raro, comienza otro Día de la Marmota, en medio de la batalla legal que esta por comenzar se escucha el “ruido de sables” legal y los pronunciamientos de las organizaciones de base brillan por su ausencia. Lo paradójico de esta actitud es que en el mas estricto sentido pragmático, entienden las contradicciones dentro los mismos movimientos de izquierda pero no son capaces de asumir un rol protagonico, aun y cuando tienen la capacidad de hacerlo. Terminan como simples espectadores cuando son quienes en ultimas se han encargado de la tarea dura de movilización y la recolección de firmas.

Lo cierto es que la ciudad de Bogotá, no esta para otro Día de la Marmota, ni para entender enredos que no vienen al caso.

Como salir del Día de la Marmota?

Parte de las pistas de como salir pueden estar en la metáfora planteada en la misma película, mientras el protagonista hace un recorrido por todas las posibilidades para salir, en realidad no son mas que una proyección de su propia personalidad, sus frustraciones y como ve el mundo. Al final entiende que la cosa no esta en lo que el haga por si mismo sino las cosas que haga diferente por los demás.

En resumen para tener lo que no se ha tenido hay que empezar a hacer cosas que no se han hecho y proyectarlas en los demás.

Mientras la actual administración y sus “desinteresados defensores” quieren que los midan con su propia regla es muy probable que ni con esa medida puedan sostener las bondades de este ejercicio de gobierno. Para poner un ejemplo, las cifras de aumento del pobreza del 2016 son solo un reflejo de una realidad del programa de gobierno planteado en elecciones. La estrategia de combate de la pobreza del alcalde Peñalosa es indefendible, porque simplemente no existe. Para eso basta leer su programa de gobierno y ver lo plasmado en el plan de desarrollo. Esto es solo una muestra de lo perdida que esta la noción de dimensión humana del bogotano para la actual administración. Y para dar cuenta de esto no hay que ser de izquierda, simplemente hay que dejar de ser indolente.

En este aspecto el ego de los involucrados y su supuesta suficiencia sobre lo que deberían saber va jugar un rol en la justificación y consecución de la revocatoria.

Gracias a la diversidad de opiniones políticas (o a pesar dirán algunos) se dio una separación de comités. Hoy paradojicamente podría ser una circunstancia feliz, si se sabe aprovechar bien y no se recurre en los defectos ya plasmados.

No hay que perder de vista que el llamado a las urnas es el pedazo “fácil” de la revocatoria. El pedazo difícil es convencer a los bogotanos de que la revocatoria no es una revancha y no es un paso a la incertidumbre como muy seguramente se va a vender, sino al contrario una reafirmacion de la búsqueda de un modelo de ciudad donde de verdad quepamos todos. Donde el lema #BogotaMejorParaTodos deje de ser un engaño y se convierta en realidad. Para convencer a la ciudadanía, lo mejor es que el movimiento ciudadano que promueve la revocatoria no tenga los defectos propios del Día de la Marmota.

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